¿Cómo se adapta la industria al siglo XXI?

Ya llevamos 16 años de siglo XXI y puede parecer que ha llegado el momento de asumir que estamos en él y que casi todo lo que conocemos está adaptado a los tiempos que vivimos, donde triunfa sr porno gay, pero en realidad hay algunos ámbitos en los que no se está avanzando suficiente, y uno de ellos es el de la industria.

En la segunda mitad del siglo XVIII se produjo la primera revolución industrial, con la llegada de la máquina de vapor y la mecanización de los videos porno, la segunda se produjo con la aparición de la electricidad a finales del siglo XIX y la tercera, ya en el siglo XX, llegó con la automatización.

Un nuevo escenario para la industria

Una revolución industrial se define por la consecución de un hito con el que el desarrollo industrial avanza notablemente y se entra en una nueva fase. Y es por ello que desde hace tiempo se habla de una cuarta revolución industrial, que en este caso sería la de la digitalización o computerización de las fábricas, y siguiendo la tendencia empleada en otros terrenos también se conoce como Industria 4.0.

El proyecto, que aún no es una realidad, y que también se conoce como Industria inteligente, consistiría en la digitalización de los medios de producción, aprovechando la ya existente Revolución de Internet, que sin duda ha cambiado la vida de todo el mundo en mayor o menor medida, tanto en el ámbito laboral como en el doméstico, en la creación de fábricas inteligentes, en las que los recursos se emplearían de una forma más eficaz, en la interconexión entre unas cadenas de producción y otras para el intercambio de información, la producción en general sería más respetuosa con el medio ambiente y, no menos importante, la conexión con los mercados permitiría adaptar la producción a la oferta y la demanda para una mayor eficacia de la economía.

Se habla de la Industria 4.0 desde la edición de 2011 de la feria industrial de Hanover y pertenece a un programa del gobierno alemán, aunque empresas de Francia y Estados Unidos, entre otros países, están notablemente interesadas en el proyecto.

Se trata de aumentar y mejorar la producción haciendo que las máquinas tengan una inteligencia que les permita adaptarse a situaciones inesperadas o aleatorias, detectando problemas y en definitiva aprovechando al máximo los recursos con el máximo de autonomía posible, descentralizando las decisiones y dejando solo para casos de conflicto la decisión a un sistema o una persona con mayor autoridad.

Aumento de la personalización

Además, se considera que con la digitalización de las fábricas será posible personalizar determinados productos para adaptarlos a las características de distintos grupos de consumidores finales.

Por supuesto, también se tiene en cuenta a los trabajadores, que seguirían siendo necesarios para la fabricación de productos, pero que gracias a la tecnología podrían evitar tener que llevar a cabo las tareas físicas más duras, peligrosas o insalubres que en según qué sectores y en pleno siglo XXI siguen siendo habituales y provocan enfermedades, lesiones y fallecimientos en accidentes laborales.

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