La huelga como instrumento de reivindicación laboral

Hay que reflexionar sobre si la huelga es el mejor camino para conseguir mejoras laborales. Seguramente no. La mayoría de los excluidos del sistema no quieren cambiar las cosas. Quieren recuperar viejos sistemas. La mayoría de los que están dentro del sistema no quieren cambiarlo. Quieren permanecer en el status quo. En todo caso, el cambio sería para retornar a la época de vacas gordas.

Este es el cambio más difícil que habría que hacer para llegar a una huelga indefinida. Esta prisión dorada, o de latón, es muy sólida porque sus barrotes están en nuestra cabeza. En la cabeza de la mayoría. En mi cabeza.

¿Hay que hacer huelga?

Pero creo que hay que hacer huelga. Ni que sea para mostrar alguna resistencia. Si no hubiéramos hecho las huelgas anteriores, ahora todavía estaríamos peor. Hay que oponer alguna resistencia. Ni que sea sólo para decir que todavía resistimos. Ni que sea para llamar un golpe más que otro mundo es posible. Para decir que hay esperanza. Para hacer el propósito de enmienda. Quizás a ciegas y con casi la certeza que no es el camino que traerá el cambio que quiero. Con la fuerte sospecha que el cambio que se está produciendo y que es de gran alcance lo están dirigiendo intereses que no son los míos.

La huelga sirve para poder desfogarnos de la rabia y descontento que vamos acumulando hacia la situación u organización económica actual y el día siguiente, ya descansados, poder seguir con nuestra miserable rutina capitalista. Sirve para cohesionar un poco (aunque sea momentáneamente) los movimientos sociales. Cuesta encontrar una causa común en la cual todo el mundo se sume, y la huelga general lo es mínimamente.

Y lo mejor de todo: sirve por empoderar los movimientos sociales. Salir a la calle y ver que somos una gran multitud manifestándonos contra el sistema nos reconforta y nos da ánimos para seguir en “la lucha”. Sirve para provocar nuevos casos represivos y seguir alimentando a la lucha antirepresiva que se acaba comiendo una gran parte de los esfuerzos y energía de los movimientos sociales que de lo contrario podrían ir destinados a… otras cosas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *