La industria del sexo sigue siendo rentable

A pesar de que la economía mundial no acabe de recuperarse del todo después de una etapa de recesión, cabe mencionar que la industria del sexo continúa manteniéndose como uno de los motores más beneficiosos de la economía estadounidense. Allí se siguen grabando la mayoría de producciones pornográficas con las grandes estrellas del sector, como anissa kate video. Sin duda alguna, mujeres del mundo entero deciden viajar al centro neurálgico, California, para hacerse un hueco en una carrera que puede dar mucho dinero y fama.

La llegada de Internet supuso un cambio de paradigma dentro del cine para adultos, que permitió una universalización de los contenidos, que ahora se encuentran al alcance en cualquier lugar a golpe de un solo clic. Las maneras de monetizar han ido cambiando, lo que demuestra un mayor grado de adaptación respecto al cine convencional o la industria de la música.

El auge de los vídeos porno

No es que la pornografía sea un invento reciente. Sin embargo, con la necesidad de explorar nuevas vías de financiación, Internet ha potenciado más si cabe los beneficios relacionados con los visionados de este tipo de contenidos. Después de años nutriéndose de clientes a través de los VHS, ese formato ya ha quedado obsoleto, y aunque siguen vendiéndose películas en formato DVD, la principal vía de entrada. Sin embargo, la industria del sexo también puede tener casos negativos.

Cuatro mujeres entraron en la choza de barro limpia, se quitaron sus mantones negros y se sentaron con las piernas cruzadas en el suelo. Cuando se les preguntó si vendían sexo, las mujeres se agitaron incómodamente y se quedaron calladas. Más tarde, después de las tazas de té, surgió la pregunta otra vez. Las mujeres se miraron a los ojos. Poco a poco uno de ellos cruzó la habitación para cerrar la puerta, otro bloqueó la ventana. La oscuridad cayó en la pequeña choza húmeda y las voces se convirtieron en susurros.

El potencial negativo del sexo

“Si alguien descubre lo que hacemos, nos matará”, murmuró Romida, de 26 años. Más de 600.000 personas pertenecientes a la etnia rohingya, una minoría musulmana de Myanmar, han huido de los ataques del ejército de Myanmar desde finales de agosto, huyendo a través de la frontera con el sur de Bangladesh en la crisis de refugiados de más rápido crecimiento del mundo. En Kutupalong, el campamento más grande, la industria del sexo está prosperando. Muchas de las trabajadoras sexuales son residentes de larga duración en los campamentos de Bangladesh, pero se espera que la afluencia de decenas de miles de mujeres y niñas más vulnerables impulse el comercio.

Desde aquí preferimos quedarnos con la cara más amable de la pornografía, sin necesidad de entrar en aspectos turbios y que suenan realmente mal. El sexo debe ser para disfrutarlo, no para sufrirlo.

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